
La historia ha conferido un
gran protagonismo a la
Ribera del Jiloca, donde se
asentaron diferentes
civilizaciones desde
antaño. Los puentes romanos
de nuestra ribera así lo
atestiguan, viendo pasar
bajo sus arcos las aguas que
fertilizan las tierras y
proporcionan los preciados
frutos que de ella se
extraen.
El cultivo de la vid ha
tenido pues, desde antaño,
una importancia radical en
la Ribera del Jiloca. Los terrenos son
especialmente aptos para la
viticultura y la tradición y
experiencia de las gentes
del Jiloca en el cultivo de
las viñas, proporcionando un
excelente punto de partida
para la elaboración de unos
caldos generosos y francos.
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